Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

jueves, julio 30, 2009

Those days

“I remember

there was a time

when I used to sing for you”

Tracy Chapman - "Sing for you"

Photobucket

Papá tarareaba bajito. Solían ser canciones de grande, de las que podían escucharse por las noches acompañando las comidas. A medida que nos íbamos adormilando, y una vez terminado el cuento de rigor, nos arropaba entre frazadas mientras entonaba alguna melodía distraída. Nos miraba respirar en paz, nos acercaba algún oso caído y se alejaba sin hacer ruido, pero deteniéndose siempre en el marco de la puerta, como para echar un último vistazo. Después, todo era silencio.

Guardo recuerdos con los que me sé enraizada hasta el fin de mis días. La calidez de mi manta azul, el silbido de bienvenida de papá cuando entraba en casa, el gusto azucarado del budín de limón que desaparecí de a pedacitos ínfimos la tarde en que mis padres decidieron separarse. Y el vacío de esa lágrima, sola, plantada en su mentón, que entendí tantísimo tiempo después.

No sé mucho de ellos juntos. No los viví; apenas cuento con fotos y una que otra declaración de amor garabateada detrás. Cuando me preguntan por el tema, suelo contestar que el no tener recuerdo de ellos como pareja me ayudó a aceptar la realidad de la distancia. Y, si bien tiene mucho de cierto, también sé de noches en las que el agujero se agranda y me permite espiar historias de otras vidas, desenlaces distintos, posibilidades y rencillas del “qué hubiera sido si”. Pues no lo sé, ni aún jugando. Hoy las circunstancias me indican realidades tan distintas, que de a ratos me cuesta entender cómo fue que estuvieron casados. ¿Cuánto puede cambiar una persona en una vida? ¿Cuántas vidas entran dentro de un destino?

Lo entiendo, siempre lo entendí. Se trata de redoblar las chances de ser feliz, de permitirse crecer, cambiar, madurar. Y a veces, en esos recodos, nos soltamos la mano.

sábado, julio 25, 2009

Volviendo al ruedo

¿Por qué los volquetes tienen esa forma?

martes, julio 21, 2009

Gente que anda por ahí

Hay un tipo de voz masculina de la que sé mucho, sino todo. De la que, con sólo oírla, puedo paladear la esencia misma del portador. Bien de hombre, algo cascada, como si algunas noches aún le pasaran la cuenta. Pero es más que una voz, es más bien el compendio de una serie de actitudes y patrones de conducta que se cristalizan en un determinado modo de modular y pronunciar ciertas palabras y letras. Es la lluvia del niño bien más el léxico de un macho con calle. 
La escucho por teléfono, en la radio, en el mundo, y siempre sé de quien se trata. Algunos inviernos incluso la he escuchado ronca, y se hace entonces más bella y profunda. Condice, también, con un estereotipo de hombre alto, de buen porte y mirada que, en ocasiones, puede juzgarse altiva. Por detrás, además, se asoma la cultura, de todo tipo y color. Es esta una voz con cadencia y ritmo, mezcla perfecta entre Martín Caparrós y Mike Amigorena, como si oscilara entre lo intelectual y lo gracioso, la rigidez y el desparpajo. Como si, a fin de cuentas, ni siquiera él mismo se tomara en serio. 

viernes, julio 17, 2009

Vértigo

Es lo que se siente cuando, apenas después de cortarte drásticamente el pelo, te pasás el cepillo y el movimiento que hacés es mucho más largo de lo que debería. 

lunes, julio 13, 2009

Reasons beneath

"Pero ahora, conforme su amor iba debilitándose, se debilitaba simultáneamente su deseo de seguir enamorado. Porque cuando cambiamos y nos convertimos en un ser distinto, no podemos seguir obedeciendo a los sentimientos de nuestro yo anterior"
Marcel Proust - "Por el camino de Swann"

¿Que por qué te abandoné? Pues porque cuando uno descubre lo infinitamente más simple y llevadero que es permitirse ser feliz, se desliga sin pudor de las cáscaras de la tortura y la miseria. Sucede que la vida está buena por etapas. Momentos y lapsos que se utilizan de determinada forma acorde a lo que necesitemos. Y yo nunca pretendí ser la chica de ojos tristes y prosa azul por siempre. Pero, lejos de ser una pose, aquél me resultó el lugar más seguro para transitar esos años. Y una noche, mirándote llenar la cubetera de hielo y prepararte un trago, supe que era tiempo de partir. Entendí que mi etapa de alas caídas y amor intermitente había llegado a un punto de inflexión. Y supe, también en ese instante, que jamás podría pedirte que avanzaras conmigo. Que nuestro encanto no perduraría mucho más allá de las cuerdas de tu guitarra y alguna que otra noche en el balcón. Porque cuando el nexo es la tristeza y, peor aún, las ganas de estar tristes, se sabe que el vínculo estará siempre condenado al fracaso.   

viernes, julio 10, 2009

Wondering...

¿el diskette ya se extinguió?

viernes, julio 03, 2009

Frente a la extrañeza de extrañar

Hace 24 horas seguidas que te pienso. Sigo tus pasos, recreo tus caras, hasta puedo imaginar los chistes que podrías hacer sobre tal o cual situación. Te palpito, poniéndome en tu horario y lugar, y cierro los ojos al compás de una Buenos Aires que oscureció temprano y poco a poco irá enfriándose cada vez más. Me pregunto entonces si esta noche te pondrás tu sweater violeta y tu tapado, y si extrañarás mis brazos inquietos buscando abrigo entre tu ropa. ¿Volverás a casa esperando encontrarme entre tus sábanas? ¿Soñarás conmigo, evocarás mi perfume? ¿Acaso me hablarás cada tanto a la distancia? Ojalá. Ojalá el espacio agigante el amor y lo que hoy me arde mañana sea mi bálsamo.
Lo decía hace unos días, no sé irme sin sentir culpa. No sé despedirme, no sé empacar, me cuesta el desligue y sobre todo me cuesta ser la que se va. Podrías irte vos, y si bien te extrañaría horrores y patalearía a solas (mentira, ya te veo decir, soy el mejor testigo de tus angustias) tarde o temprano encontraría mi sosiego. Volvería a la rutina, me rodearía de amigas y dejaría que las horas transcurran en paz. Lejos, en cambio, la vida funciona a otro ritmo. Todo es nuevo, distinto, y los días se cuentan en sí mismos y no son meros componentes de una semana más del mes. Ya ves, apenas vamos 24 horas separados, y podría encerrar en ellas un mundo. Pero no te preocupes, 'cause without you, baby, it's not much of a world.