Amazing
Efectivamente existe y es incomparable. Sucede poco y hay que estar preparado, pero cuando el momento de iluminación nos contempla, es absolutamente increíble. Como cantaba Steven Tyler, it's amazing when the moment arrives and you know you'll be alright. Cuando luego de arrastrarnos, llorar a moco tendido, perder la confianza en el mundo y dejarnos caer por completo en la oscuridad más lúgubre de nuestro interior, una chispa nos roza y cavilamos ante la posibilidad del después.
Un amigo amiguísimo alguna vez me dijo que en muchos de los momentos más definitorios, alcanza con dejarse flotar. Y que aquél pulso que rodea el cosmos, llámese Dios o energía divina, siempre tendrá un back up plan para nosotros. Me pareció idóneo. Juzgué que, justamente cuando más débiles estamos, mayores son nuestras ansias de delegar. Y que el instinto de supervivencia, presente hasta en el más cobarde de los suicidas, en algún momento se despierta y enciende su luz.
Todo llega, todo pasa, todo vuelve, todo queda. El karma siempre se cobra su vuelto, y las cosas eventualmente vuelven a su cauce. Pero mientras tanto, mientras el caos del mundo se ordena por pura entropía, una debe cerrar los ojos, confiar en sí misma y volver a incorporarse. Salir a la calle, dedicarle la más linda de las sonrisas a los obreros de la esquina, flirtear con algún transeúnte y hasta tirarle un beso a algún portero desprevenido. Seducir la ciudad, un barrio a la vez, convenciéndonos a nosotras mismas en el proceso. Quizás al fin del día la luz sea suficiente para iluminar nuestra noche.

















