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jueves, octubre 29, 2009

Time and time again you're too late


Saber esperar también es un arte, y por desgracia estoy lejos de dominarlo. No sólo soy puntual hasta la exasperación -propia, más que nada-, sino que soy pésima para hacerme la desentendida cuando estoy parada en una esquina. No me sale, no sé, me enferma la mirada de la gente y me pone nerviosa el pispeo de los porteros. El jugueteo con el celular se me acaba al rato y leer de pie jamás me sedujo, así que los minutos se me eternizan y no hago más que trasladar la tortura al esperado, a quien llamo cada 2 o 3 minutos para comprobar cuántos pasos avanzó desde la última vez que hablamos. Saludo algunos perros, me hago la simpática con los niños, personifico algunos papeles que ni yo me creo y de los que me aburro pronto. Todo para volver a mirar el reloj y comprobar que apenas pasó medio minuto desde la última vez que lo hice.
Y aún así, a sabiendas de lo que me espera, siempre salgo antes -mucho antes- del tiempo prudencial. Creo que siempre voy a preferir la posibilidad de la queja y el reclamo a la humildad de una disculpa debida.

miércoles, octubre 21, 2009

Para debate

Criticar, ¿está en nuestra naturaleza o es algo que aprehendemos culturalmente?

jueves, octubre 15, 2009

Nimiedades

Encuentro fascinante el nombre "azúcar impalpable". ¡Es genialmente gráfico!

domingo, octubre 11, 2009

Postales

Eran nuestros primeros desayunos juntos. Sentados en el balcón frente al mar, te miraba desperezarte con los ojos todavía achinados, descalzo en tu pijama rosa. Mientras vos apenas salías del sueño, mi ansiedad y yo ya estábamos sirviendo el jugo, atacando las cerezas, abriendo la caja de cereales y vertiendo el contenido en el bowl. Y luego, con total atención, me veías dedicarme a separar las pasas del resto de la mezcla. Siempre me asombraba la enorme cantidad que había, casi exageradas frente al tamaño de la porción. Pero no importaba, porque siempre había otro bowl donde serían bienvenidas: el tuyo. Eran nuestras primeras mañanas juntos, y recuerdo haber pensado que era en detalles como este en los que podía cifrarse un destino.

miércoles, octubre 07, 2009

Reality check

Mi entrevistado me hablaba de la pareja y los vínculos, de las peleas y desencuentros y ciertos momentos irreparables. Y en un momento sentenció: “A fin de cuentas, de lo único que no se vuelve es de la muerte”. En su momento asentí, pero me fui pensando. Hoy creo que no. Creo que hay ciertas circunstancias sin retorno, momentos en los que un pequeño vidrio roto hace todo trizas, y ya no hay solución posible. Es esa discusión en la que ambos terminan callados, y no existe siquiera el intento de recomponer las cosas. En las que se han dicho los adjetivos más horrorosos e hirientes, y aún así el final es mudo. Y en ese silencio compartido ya ni siquiera hay tensión, porque lo cierto es que no importa. Cuando ignorar es la mejor respuesta, el daño es irreparable. Si da lo mismo pelear que ceder, entonces mejor no hacer ni uno ni otro. Mejor, en ese caso, es hacer las valijas.

lunes, octubre 05, 2009

En perspectiva

¿Cuántas de esas tardes, en las que creés que el mundo tal como lo conocías se acabó, tuviste?

jueves, octubre 01, 2009

De cuando la identificación cala demasiado hondo


Hace algunas semanas me topé con un blog que me alucinó. Se trata de una inglesa que vino a vivir por un tiempo a Buenos Aires y decidió abrirlo para relatar sus experiencias e impresiones. No tiene nada de diseño ni es de una prosa muy particular, pero quedé fascinada con su forma de ver nuestro mundo y realidad. Su visión de temas como los piquetes, la falta de monedas o la proliferación de stencils y graffitis -tópicos absolutamente cotidianos para nosotros- ayuda a quitarse los anteojos de porteños inmunizados y mirar los hechos desde otra óptica. Sus fotos y raccontos de distintos paseos, además, son imperdibles y muy graciosos.
Así fue que, enamoradísima del humor y agudeza de esta chica, me dediqué a leer uno a uno sus posts, devorándome el contenido del blog en apenas una tarde y agregándola de inmediato a mis favoritos y mis links. El problema, sin embargo, se presentó cuando, a días de haberla descubierto, empecé a notar que no había actualizaciones. Y no es que me estuviera poniendo nerviosa por mi ansiedad de leer nuevas historias, sino que el último post hablaba de un viaje a Bariloche en ómnibus, del que al parecer nunca retornó. Conforme el tiempo pasaba y la distancia entre la fecha del último escrito y el día corriente se agigantaba, también lo hacían mis dudas. ¿Y si le había pasado algo? ¿Y si era una más de esas turistas extranjeras que desaparecen en el Sur y nunca más se sabe nada? ¿Y si mi nueva fascinación virtual estaba en problemas y aquí no había quien reclamara por ella? Imposible saberlo. Así que mientras sigo buscando noticias relacionadas, les regalo la recomendación de lectura más entretenida de la semana. A ver si, también, me ayudan a cuidarla a la distancia.